jueves, octubre 26, 2006

Desde la lluvia me presento
ante el abismo que fecunda mis pensamientos
abstraídos de toda suposición de vivir, de toda
suposición de coexistir al uno, al lado del otro
a la orilla de la playa con agua de coco
a la orilla del río con los libros antiguos

suena el cántico flauta sin pudor
con la desgracia entre el sonido y la
mirada de mordizco en serpenteo
junto a la seroja de arboles de otoño
siendo el sol testigo absoluto del
más vil instante que me traga
y me deja en el vientre de la morsa

en mis palmas llevo las velas de mi entierro
que se enciende a trasnoche en este siglo XXI
por las calles desoladas por mi cegada mirada
y en los pasadizos de los templos paganos
que me posan a la derecha
juzgando los tragos dulces de dos bocas
quemando las lenguas sádicas del forastero

me ingieren las palabras y me llevan a troncos,
al fondo que encierra la nieve y la hace ocaso
donde habitan los platonicos espectros
que omiten mi llegada pronta y precisa
para ellos: Precoz.