Dejaré caer mis manos
Por los montes paridos de Deligne
Con un eco escupido de Rojas
Sale un aullido del Sur
Para recorrer dos masas
Con un eco escupido de Rojas
Vertido en el Mar Caribe
Para que sea lícita la puesta del sol
Sobre dos calaveras
Para que el tres de corazones
Sea dos y el tercero
Una saeta de Marte
Ingrediente póstumo;
Baba de Safo
Por que el crepúsculo nos busca
En estallada telepatía
Golpe de tímpanos
Cruzando la sonoridad del silencio
Sin complejos de revolución
Sin insinuanciones de letargos fingidos
He dicho
Que dejaré caer mis manos
Por los montes paridos de Deligne
Así como rezo
Para que el ruido en las paredes
Se quede como eco
Como prueba inmarcesible de nuestro affair
viernes, enero 11, 2013
La Velada
I
Del fuego emergen los temblores de los besos que nos dimos en el tiempo de las cóleras dormidas en los celos de la noche
II
No desistas,
No invoques
Invoca desde el punto donde naces,
Búscame en el oscuro del café
en el humo del cigarrillo que permanece en tu boca
Ah, esa boca.
III
El peligro de la serpiente no radica en su veneno letal
está el latir de su lengua
en la perpetua inextinguible forma de encarnar.
Del fuego emergen los temblores de los besos que nos dimos en el tiempo de las cóleras dormidas en los celos de la noche
II
No desistas,
No invoques
Invoca desde el punto donde naces,
Búscame en el oscuro del café
en el humo del cigarrillo que permanece en tu boca
Ah, esa boca.
III
El peligro de la serpiente no radica en su veneno letal
está el latir de su lengua
en la perpetua inextinguible forma de encarnar.
martes, mayo 04, 2010
Yo espero
I
Yo espero, ansiosa,
que tu boca se abra como un río
y me palpe toda,
o todo.
II
Yo quiero que me extravíes
en tu Corte, en tu taza de café
o en todo lo que no se te olvide,
tu gafas de leer, tu ropa íntima...
Aquél poema que se te yergue en la
en
tre
pier
na.
III
Salto en madrugadas donde las voces
son pentágonos de piel que llaman
desde El Encanto y sus bosques maduros
IV
De pronto me vuelvo cometa y estoy allí,
al borde de tu lecho, donde la puerta del mundo
es el río crecido.
V
A veces te pienso, tan soñado el desvelo...
Tan ligera y marina, pan de la luna,
pan del sol.
VI
Me visitan tus olores con los del pasto
y no dejan más que la sombra de quien llora
VII
Me vuelves espumas, un código de orquídeas y orquídeas
que se habitan entre sí.
VIII
No te encuentro, pues, en la carne
No te encuentro donde no te tengo aún...
IX
La pupila se encamina hacia el sueño,
estos día, gloriosos,
flotan primaveras
se agitan veranos
mandrágora en la pelvis...
X
tal vez no sean tus ojos los que vea
o tus oídos a quien susurre,
tal vez sea más animal esta noche
Yo espero, ansiosa,
que tu boca se abra como un río
y me palpe toda,
o todo.
II
Yo quiero que me extravíes
en tu Corte, en tu taza de café
o en todo lo que no se te olvide,
tu gafas de leer, tu ropa íntima...
Aquél poema que se te yergue en la
en
tre
pier
na.
III
Salto en madrugadas donde las voces
son pentágonos de piel que llaman
desde El Encanto y sus bosques maduros
IV
De pronto me vuelvo cometa y estoy allí,
al borde de tu lecho, donde la puerta del mundo
es el río crecido.
V
A veces te pienso, tan soñado el desvelo...
Tan ligera y marina, pan de la luna,
pan del sol.
VI
Me visitan tus olores con los del pasto
y no dejan más que la sombra de quien llora
VII
Me vuelves espumas, un código de orquídeas y orquídeas
que se habitan entre sí.
VIII
No te encuentro, pues, en la carne
No te encuentro donde no te tengo aún...
IX
La pupila se encamina hacia el sueño,
estos día, gloriosos,
flotan primaveras
se agitan veranos
mandrágora en la pelvis...
X
tal vez no sean tus ojos los que vea
o tus oídos a quien susurre,
tal vez sea más animal esta noche
viernes, mayo 08, 2009
A la Desconocida
Cae de pies esta mentira milagro de la carne presa
El paso de la mano constante dentro del círculo amante del fusil
Caer estrechamente dentro los ojos de águila furiosa que se esconde en su voz
Apacigua
Apacigua el ruiodoso deseo de sonreír la ceguera del amor
En cuanto atenúo el párpado surge el silencio de la mujer que ha sido en ese instante chispa
Explosión de gargante quebrada
Veinte hombres dormidos en los pies del río que te lleva
Nadie
Enterrados en medio de la arena negra de la playa que circunda tu cintura
Hombre Mujer desgracia de los papeles maltirados, el dado de la muerte flamea
Vuelto el ritmo que yace en cada carne que fue en cada verso que transpiran esos ojos
Nada común
El paso de la mano constante dentro del círculo amante del fusil
Caer estrechamente dentro los ojos de águila furiosa que se esconde en su voz
Apacigua
Apacigua el ruiodoso deseo de sonreír la ceguera del amor
En cuanto atenúo el párpado surge el silencio de la mujer que ha sido en ese instante chispa
Explosión de gargante quebrada
Veinte hombres dormidos en los pies del río que te lleva
Nadie
Enterrados en medio de la arena negra de la playa que circunda tu cintura
Hombre Mujer desgracia de los papeles maltirados, el dado de la muerte flamea
Vuelto el ritmo que yace en cada carne que fue en cada verso que transpiran esos ojos
Nada común
lunes, julio 28, 2008
Rostro Andrógino
Rostro Andrógino
Está despojada
Esa tez de amor vacío enloquece en mis ojos
Me duele tanto morir
Me duele tanto mirarte
A veces pulsa esa marea rosa que la noche
filosofa avec moi et la luna salta eterna
y la escucho
Murmura el abismo que te habita
Solloza la muerte que te trae
Tan lenta y viva
Que deja una dolor de carcajada
Drinkinera-Poetry
Está despojada
Esa tez de amor vacío enloquece en mis ojos
Me duele tanto morir
Me duele tanto mirarte
A veces pulsa esa marea rosa que la noche
filosofa avec moi et la luna salta eterna
y la escucho
Murmura el abismo que te habita
Solloza la muerte que te trae
Tan lenta y viva
Que deja una dolor de carcajada
Drinkinera-Poetry
sábado, marzo 31, 2007
Todo Pasó En El Sur
Todo pasó en el Sur
Llegué invadiendo las paredes de la H
Las Novelas Inglesas
Y un espacio en aquella embajada asiática
Todo pasó en el Sur
Entre el caos y la civilización
Y nadie se enteró
Y sólo fuimos felices
¿Por qué decir las cosas que no se dicen?
Por que las ganas se inflaman.
Me jugué lo que soy igual que mi actor
Sin clichés
Sin melodías existenciales
Así
Cuando el Norte no era suficiente
Cuando la luna y las estrellas nos deleitaron
En cada intervalo de orgasmos
Cuando pensamos que nada sucedería
Esa misma nada se consumó
Y crecimos
Drinkinera Poetry
Llegué invadiendo las paredes de la H
Las Novelas Inglesas
Y un espacio en aquella embajada asiática
Todo pasó en el Sur
Entre el caos y la civilización
Y nadie se enteró
Y sólo fuimos felices
¿Por qué decir las cosas que no se dicen?
Por que las ganas se inflaman.
Me jugué lo que soy igual que mi actor
Sin clichés
Sin melodías existenciales
Así
Cuando el Norte no era suficiente
Cuando la luna y las estrellas nos deleitaron
En cada intervalo de orgasmos
Cuando pensamos que nada sucedería
Esa misma nada se consumó
Y crecimos
Drinkinera Poetry
martes, noviembre 07, 2006
jueves, octubre 26, 2006
Desde la lluvia me presento
ante el abismo que fecunda mis pensamientos
abstraídos de toda suposición de vivir, de toda
suposición de coexistir al uno, al lado del otro
a la orilla de la playa con agua de coco
a la orilla del río con los libros antiguos
suena el cántico flauta sin pudor
con la desgracia entre el sonido y la
mirada de mordizco en serpenteo
junto a la seroja de arboles de otoño
siendo el sol testigo absoluto del
más vil instante que me traga
y me deja en el vientre de la morsa
en mis palmas llevo las velas de mi entierro
que se enciende a trasnoche en este siglo XXI
por las calles desoladas por mi cegada mirada
y en los pasadizos de los templos paganos
que me posan a la derecha
juzgando los tragos dulces de dos bocas
quemando las lenguas sádicas del forastero
me ingieren las palabras y me llevan a troncos,
al fondo que encierra la nieve y la hace ocaso
donde habitan los platonicos espectros
que omiten mi llegada pronta y precisa
para ellos: Precoz.
ante el abismo que fecunda mis pensamientos
abstraídos de toda suposición de vivir, de toda
suposición de coexistir al uno, al lado del otro
a la orilla de la playa con agua de coco
a la orilla del río con los libros antiguos
suena el cántico flauta sin pudor
con la desgracia entre el sonido y la
mirada de mordizco en serpenteo
junto a la seroja de arboles de otoño
siendo el sol testigo absoluto del
más vil instante que me traga
y me deja en el vientre de la morsa
en mis palmas llevo las velas de mi entierro
que se enciende a trasnoche en este siglo XXI
por las calles desoladas por mi cegada mirada
y en los pasadizos de los templos paganos
que me posan a la derecha
juzgando los tragos dulces de dos bocas
quemando las lenguas sádicas del forastero
me ingieren las palabras y me llevan a troncos,
al fondo que encierra la nieve y la hace ocaso
donde habitan los platonicos espectros
que omiten mi llegada pronta y precisa
para ellos: Precoz.
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